TEL AVIV, Israel.- El soldado Gilad Shalit, de 25 años, es tranquilo y reservado. Sus familiares le describen como alguien discreto, que ama los libros y se interesa por las matemáticas y la física. Tiene una hermana menor y un hermano mayor. Su madre, Aviva, trabaja "ad honorem" en la defensa del Medio Ambiente. Su padre, Noam Shalit, procede de Francia, por eso Gilad tiene ambas nacionalidades.
Gilad, secuestrado el 26 de junio de 2006 a los 19 años, había comenzado su servicio militar un año antes y fue destinado a la división de acorazados. El joven terminó la enseñanza secundaria en ciencias naturales en un instituto de un kibutz de Galilea. "Gilad es un chico maravilloso, tranquilo, un poco reservado y amable con todos", afirmó en una ocasión una amiga de la familia.
Hasta el secuestro, los padres y hermanos de Gilad vivían en un enclave idílico del norte de Israel. Pero durante los cinco años de secuestro, Aviva y Noam pasaron muchas noches en una tienda de campaña que instalaron en Jerusalén, frente a la sede del gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu.
Nada se sabe de las condiciones en que vivió el joven soldado durante los cinco años de cautiverio, en los que Hamas no permitió que recibiera visitas de la Cruz Roja. Miles de personas se solidarizaron con la familia de Shalit y reclamaron al gobierno que llevase a cambio el intercambio de prisioneros.
Los padres del soldado, ayudados por un Ejército de activistas, mantuvieron la causa de su hijo visible ante la opinión pública. Le convirtieron en un símbolo en un país en el que todo el mundo ha hecho el servicio militar o tiene un hijo o hija que lo está prestando. (DPA-Reuters)